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Los efectos del alcohol en la quema de grasas

El alcohol es un químico potente que deprime los inhibidores y afecta al cuerpo en muchas otras formas.

El alcohol es considerado una caloría vacía. Contiene 7 calorías por gramo, lo que es menos que la grasa, pero mucho más que los carbohidratos o las proteínas. Son calorías nutricionalmente vacías, que bien podrían ser invertidas en alimentos nutritivos.

Inhibiciones deprimidas resulta en mayor consumo de alimentos. Por lo general no se toma un trago sin un alimento que lo acompañe, alimento que suele ser alto en grasas y calorías. Patatas fritas, maníes fritos, nachos, etc.

Por otra parte, el cuerpo no es capaz de metabolizar alcohol y quemar grasas al mismo tiempo, lo que provoca que la quema de grasas se detenga hasta que todo el alcohol haya sido eliminado del sistema. Puede llevarle hasta tres días al cuerpo eliminar totalmente el alcohol de una sola noche de salir a beber, y durante este tiempo, toda la grasa que se consuma está siendo acumulada.

Además, el alcohol disminuye los niveles de testosterona y aumenta los de estrógeno. Uno de los muchos trabajos de la testosterona es convertir las proteínas en tejido muscular. Menos testosterona implica que menos músculo será reparado y con el tiempo puede resultar en metabolismo más bajo. Y el estrógeno propicia el almacenamiento de grasas.

Una bebida casual o dos no suelen tener impactos mayores en el peso corporal. Pero el consumo diario de alcohol puede inhibir en gran medida las metas de pérdida de peso.