Escrito por Tendenzias

Participar en una maratón, debe tener sus cuidados, cuando no se es atleta, (II)

Este articulo es continuación de: “Participar en una maratón, debe tener sus cuidados, cuando no se es atleta”.

Como explicábamos en el articulo anterior muchos corredores tienen el sueño de correr un maratón, a pesar de que una maratón completa comprende una distancia de 42 km, esto no impide que represente una meta alcanzable o de consideración, para cualquier corredor.

El ritmo del entrenamiento es un factor más que importante para alcanzar ésta meta y por supuesto debe ser “gradual y progresivo”, para avanzar en él en forma lenta pero correcta, ya que esto permitirá lograr que el cuerpo se vaya adaptando a las exigencias, que se puntualizan en nuestros huesos, articulaciones, tendones y músculos, además del aspecto mental que gradualmente irá comprendiendo el esfuerzo.

La mayoría de los entrenadores y fisiólogos del deporte están de acuerdo en que los programas de formación a lo largo plazo son la clave del éxito, dice Gruening.

A medida que corremos el cuerpo convierte los carbohidratos en energía, a través del glicógeno y tan pronto como el cuerpo utiliza sus reservas de de ésta sustancia, comienza la quema de grasas para liberar energía, pero esto sucede sólo durante un trote lento.

Eso explica por qué en general durante la segunda mitad de un maratón, los corredores colapsan“, dice Gruening.

Poco a poco corriendo distancias más largas, el cuerpo aprende a crear la reserva y agilizar la liberación de energía, sin completar el mínimo requerido para la formación de larga distancia, que podrían ser al menos seis carreras de 25 km.

Finalizar el entrenamiento para una carrera de larga distancia debe ser a más tardar dos semanas antes de la maratón, siendo muy importante tomar parte en las competiciones más cortas, a modo de preparación tanto táctica como mental, que solo la experiencia real brinda.

Imagen: flickr

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